jueves, 6 de julio de 2017

Diálogo con corruptos, diálogo inútil


Un pequeño razonamiento para estos tiempos de agitación política, de ataques verbales, de calumnias, de embustes, de mentiras para justificar acciones, de terrorismo, de crueldad y destrucción a la propiedad ajena.

Recordemos, en política no existen amigos ni enemigos sólo existen intereses.

Nos quedamos perplejos cuando vemos a los enemigos políticos abrazándose y besándose como amigos fraternales y quedamos confundidos sin saber qué está pasando, qué pasará y adonde quieren llevarnos.

Es que los intereses políticos tienen un fin: intereses económicos; la corrupción no escatima nada ni deja ningún cabo suelto y descarga todo su arsenal mezquino para conseguir lo que se propone.

Eso de buscar concertación para obtener gobernabilidad y dialogar con los corruptos, no es sueño de los que permanecen despiertos sino de los soñadores.

Los enemigos políticos son más peligrosos que los enemigos personales: matan, asesinan, destruyen, confunden la mente de la gente sencilla y los convencen que son sus salvadores, en ellos no se puede confiar porque no aportan nada bueno, sólo viven de corrupción.


Lo mejor que puede hacer un gobernante es mantenerlos fuera de rango. Por desgracia, esa clase está por todas partes y no podemos eludirlos; a cada uno le tocará hacer lo suyo para sobrevivir de la corrupción de los políticos.

Opinión

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