viernes, 10 de febrero de 2017

La oposición en Ecuador: ciega, torpe y corrupta


“La plebe (pueblo) sólo desea con codiciosa ansiedad dos cosas: pan y circo..."Juvenal. Hoy, la situación es la misma desde el tiempos de los emperadores romanos, a la plebe no le interesa los atracos al erario nacional y los crímenes que hagan sus gobernantes, solo le interesa 'pan y circo', es decir, su bienestar personal.

Nunca en la historia política del Ecuador se ha visto a candidatos presidenciales con un historial delictivo pidiéndoles votos al pueblo de manera cínica y descarada para continuar en sus andadas, y nunca se ha visto a un pueblo dándole votos a la corrupción de la cual ellos mismos fueron víctimas.

En estos últimos veinte años el mundo ha cambiado, la corrupción ha corrompido la mente de los ciudadanos en todo el mundo y amenaza con posicionarse como algo normal: "No importa que robe, con tal que haga obras".

Este modo de pensar con tinte de lujuria insatisfecha, invita a la corrupción a permanecer siempre en el escenario político y esperar el voto de los corruptos.

Las medidas económicas neoliberales de shock, que llevó a la ruina al sistema financiero y al exilio a millones de ecuatorianos, tendría que ser reemplazado por medidas progresistas para darle víabilidad y modernidad a un país que demandaba cambios, como: hidroeléctricas, puentes para dar conectividad a lugares productivos a pueblos y ciudades etc., carreteras, seguridad, salud, aeropuertos y un buen sistema educativo, es muestra que un país se está preparando para el desarrollo y eso se ha logrado en los últimos 10 años, obras que pasan inadvertidas para una clase opositora sin escrúpulos.

La oposición alega que el Ecuador tiene una enorme deuda con China, alegación que no es cierta porque los datos del Banco Central dicen que solo se ha comprometido el 18% del PIB, pero ignoran el hecho que estas obras le ahorran al país millones de dólares al año, que las hidroeléctricas son fuentes de ingresos para el país que junto a la minería y el petroleo, que pronto los precios alcanzarán sus niveles normales, se podrá pagar una deuda legítima; no se conoce a ningún país en el mundo que se haya desarrollado sin acudir al endeudamiento.

Por José Cevallos

Opinión

NOTIMUNDO