lunes, 30 de enero de 2017

Rafael Correa, entre el odio y el desamor



Desde hace diez años una parte del Ecuador vive un resentimiento continuo contra su presidente, y es objeto de calumnias que salen de páginas web creadas por sus enemigos sin ningún sustento verídico. En las redes sociales es la comidilla de miles de personas que afloran su odio en contra del Mandatario que ha sido galardonado con 14 Doctorado Honoris causa y otros reconocimientos.

Desde el primer día de su mandato, el Presidente Correa prometió acabar con la partidocracia que gobernó al Ecuador por más veinticinco años, que había quebrado el sistema financiero, pulverizado su moneda y mandado al exilio a millones de ecuatorianos, y eso le ha traído muchos enemigos.

Entre los logros de su mandato esta: un sistema de salud renovado con hospitales y clínicas equipadas con tecnología de punta, un seguro social con disponibilidad para todos, incluyendo a personas de bajísimos recursos.

La reestructuración del sistema educativo es otro acierto del presidente Correa con sus Escuelas del Milenio, haber dignificado a los docentes preparándolos para sus tareas de enseñanza y que reciban un sueldo justo. 

Las becas para los mejores estudiantes que ha colocado a más once mil en las mejores Universidades del mundo, es algo que debe tomarse en cuenta.

La red vial-o las venas de un país- con casi seis mil metros lineales de puentes están entre las mejores carretera de América Latina.

El Ecuador cada año paralizaba sus industrias por falta de energía, solo contaba con una hidroeléctrica que suplía energía a una parte del Ecuador y que el mes de octubre hasta enero no funcionaba por falta de agua. 

Ahora Ecuador cuenta con 8 hidroeléctricas que abastece la demanda nacional de electricidad y exporta a países vecinos, sin contar con la energía del parque eólico de Villonaco y el de Santa Cruz, en Galápagos.

“Para desarrollar un país se necesitan buenas carreteras, buenos aeropuertos, reglas claras del juego y rechazamos los capitales golondrinas” ha dicho el presidente Correa en varias de sus intervenciones.

La reconstrucción del tren de Alfaro es otra de sus grandes obras, este tren yacía en la tierra del olvido, y varios de sus enemigos políticos se oponían a esta gran obra que fue inaugurada el siglo pasado que costó varias vidas, y ahora se ha convertido en icono de la identidad ecuatoriana.

En más de una ocasión se ha escuchado decir al presidente que la mejor respuesta a la mediocridad y el golpismo (refiriéndose al revuelta policial del 30 de septiembre que casi causa su derrocamiento y muerte), es hacer obras para el pueblo, especialmente para los más pobres

La historia es el mejor juez y lo pondrá en el lugar que le corresponde al Presidente Correa.

Por José Cevallos

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