viernes, 2 de diciembre de 2016

Los medios de comunicación han estado informando falsas noticias sobre Castro y Cuba durante años

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El pánico está barriendo la tierra,o al menos algo así que tiene nervioso a CNN, Vox, y otros alrededores de sensibilidad progresiva.

Están alarmados de que millones de estadounidenses están siendo engañados por "noticias falsas". Como alguien cuya bandeja de entrada últimamente se ha llenado de artículos sobre la muerte inminente de Hillary Clinton debido a una enfermedad oculta y terminal; quien no ha sacudido la cabeza ante "noticias de última hora" de que los conspiradores turcos habían tomado sobre sus manos las armas nucleares de la OTAN en la base aérea de Incirlik; y quien no ha suspirado ante las interminables iteraciones de historias como "los 47 amigos de Clinton que misteriosamente aparecieron muertos", no niego que la desinformación, la desinformación, los rumores y los chismes maliciosos parecen haber alcanzado una nueva relevancia en la conversación nacional. Evito las publicaciones y los sitios que trafican en este tipo de charlatanería.

La muerte de Fidel Castro nos recuerda que la prensa respetable, la prensa de "dos fuentes", la prensa que hace cumplir los estándares y realiza controles de la realidad y practica el "calzado de cuero" del periodismo y todo eso, ha estado vendiendo "noticias falsas" sobre Cuba y Castro por 60 años.

La prensa principal ha sido suave con Fidel desde que primero agarró una pistola y comenzó a conceder entrevistas a periodistas crédulos en la Sierra Maestra.

El chiste que hizo las rondas en la década de 1980 fue que Castro podría haber aparecido en uno de esos anuncios jactándose "¡Conseguí mi trabajo a través del New York Times!" A partir de 1957, el periodista Herbert Matthews visitó al líder rebelde y publicó su abnegado compromiso con "su" pueblo. "El poder no me interesa", dijo Castro a Matthews. "Después de la victoria quiero regresar a mi pueblo y volver a ser abogado".

La evidencia de la monstruosidad de Castro estaba disponible más o menos inmediatamente después de su victoria. Los partidarios de Battista fueron fusilados en masa, algunos en un ambiente de carnaval frente a estadios de gente haciendo gesto del pulgar hacia abajo. Antiguos aliados revolucionarios estaban al lado de montar el andamio para el equivalente moderno de la guillotina. Los periódicos independientes fueron cerrados. A los sindicatos se les prohibió la huelga. 

Los colegios religiosos fueron cerrados y los sacerdotes fueron forzados al exilio (tenían mucha compañía). Los que se resistieron al régimen fueron arrestados, se les negó asistencia médica y a veces fueron torturados. Sus familias fueron acosadas. Castro prometió elecciones libres dentro de los 18 meses. Eso fue hace 708 meses. Los cubanos siguen esperando.

The New York Times y otros medios liberales entraron en una profunda senescencia en lo que concierne a Cuba. Las historias sobre espías vecinales, palizas y encarcelamientos de las Damas de Blanco, la escasez de todos los productos básicos (sí, incluso el azúcar y los puros), el trabajo forzado y el resto de miserias que un gobierno despótico puede infligir eran difíciles de acertar. 

Usted los descubrió principalmente en revistas derechistas o en publicaciones de perro guardián de derechos humanos, o en memorias como el desgarrador relato de Armando Valladares de 22 años en las cárceles de Castro, Against All Hope (una de las memorias más penosas de la prisión del siglo XX). Un pecado de omisión, puedes decir. Sí, pero había la otra pieza, el mito diligente guardado. 

Como Jay Nordlinger, la voz infatigable de National Review para los oprimidos, ha señalado una y otra vez, el mito del maravilloso sistema de salud universal, libre y universal, Will Not Die. El presidente Obama lo elogió. Michael Moore lo beatificó. ¡Bernie Sanders lo citó para avergonzar a los Estados Unidos! ¿Qué se puede decir de la gente con una necesidad tan profunda de creer? Su fe es de naturaleza religiosa y, en consecuencia, muy resistente a la lógica o al argumento. Una vez más, para citar a Jay Nordlinger: En realidad hay tres servicios de salud en Cuba. Hay uno para los turistas, con estado del equipo de arte. Hay un segundo para los comunistas de alto rango, los militares, los artistas aprobados, y así sucesivamente. Esto también es un buen sistema. Y entonces está el sistema médico miserable, sucio, escaso, masivamente infra-equipado que los cubanos ordinarios (la mayoría extensa) deben aguantar. En el tercer sistema, los médicos sobrecargados reutilizan guantes de látex, los antibióticos son escasos y los pacientes deben "traer sus propias sábanas, jabón, toallas, comida, bombillas, incluso papel higiénico".

Peace Reporting encontró que en los hospitales cubanos "los pisos están manchados y las cirugías y las salas no son desinfectadas. Las puertas no tienen cerraduras y sus marcos están saliendo. Algunos cuartos de baño no tienen aseos o lavabos, y el suministro de agua es errático. Los excrementos de murciélagos, las cucarachas, los mosquitos y los ratones están en evidencia". Y sin embargo, incluso una publicación tan augusta como The Atlantic publicó un pasaje después de la muerte de Castro titulada "Cómo viven los cubanos con un décimo del costo con relación a los estadounidenses". "Puede llamarse ignorancia invencible. Lo puedes llamar negligencia periodística. Incluso puedes llamarlo "noticias falsas." 

 by MONA CHAREN December 2, 2016 


Fuente: NATIONAL REVIEW -Traducido al español y compartido en las Redes Sociales